El objetivo de la expedición era evitar un inminente brote de violencia entre dos grupos rivales: los Korubo, en aislamiento voluntario, y los Mati, que mantienen contacto desde los años 70.
En Brasil, se desarrolló con éxito la mayor expedición enviada en los últimos 20 años a las profundidades del Amazonas para encontrar a indígenas no contactados y advertirles de la amenaza que corrían ante un inminente peligro con sus vecinos.
El principal objetivo de la expedición –considerada de alto riesgo– era mitigar esta tensión entre dos grupos rivales: los Korubo, en aislamiento voluntario, y los Mati, que mantienen contacto desde los años 70.
Las dos tribus se encuentran en Tierra Indígena Valle de Javari, una zona situada en el extremo oeste del Amazonas, fronteriza con Perú y delimitada por el Río Javari. Según la Fundación Nacional del Indio (Funai), que lideró la expedición, se trata de una de las mayores tierras indígenas demarcadas del país, con más de ocho millones de hectáreas, y donde existe la mayor concentración de pueblos indígenas aislados.
La Funai es un órgano dedicado a la protección de las comunidades indígenas que han establecido poco o ningún contacto, y las conexiones solo se realizan si los grupos aislados están seriamente amenazados.










