La madre de Angerilis Marrero García asesinada por un dominicano al recibir la noticia de que estaba embarazada pide a las autoridades de Estados Unidos la extradición del verdugo de su hija.
Mildered García indicó que el dominicano Luis Eduardo Terrero Gómez, conoció a su hija por las redes sociales y desde julio pasado le había pagado varios viajes a República Dominicana.
Este la mató el 31 de diciembre a puñaladas, siete días después de que la hoy ocisa llegara a Quisqueya a traerle la noticia que estaba embarazada.
“Cada vez que Angerilis llegaba a este país le tenía que mandar la ubicación a su madre, pero esta vez no fue así, por lo que aumentó el dolor y su desesperación cuando el verdugo le mostró las imágenes y ella no sabía dónde había ocurrido la tragedia” precisó Mildred García.
Señaló que el penúltimo viaje fue el Día de Acción de Gracias, cuando el verdugo le dijo que quería un bebé, y que un mes después, el 24 de diciembre, cuando regresó a traerle la noticia, él la mató.
Era un bebé muy deseado
Mildred dice que sería su primer nieto y que a ella se lo anunció su hija con una caja que le envió donde había un bobo y la prueba de embarazo, y le decía “soy tu nieta, nazco en agosto”, justo en el mes de cumpleaños de Mildred.
El relato es desgarrador, de una madre que quiere justicia por el crimen de su hija y pide que el proceso sea conocido por la justicia estadounidense, ya que su hija era ciudadana de Estados Unidos.
El asesinato de Angerilis Marrero García se produjo en la casa de Terrero Gómez, en el sector de Villa Carmen, en Santo Domingo Este, y el cuerpo desnudo, lleno de sangre y con las manos sobre el vientre, fue mostrado a su madre, Mildred, según contó la dama en una entrevista a Telemundo.
Indica Mildreed García que los restos de su hija menor están en Santo Domingo, y el clamor al Departamento de Estado de Estados Unidos y a las autoridades de Puerto Rico es que el confeso asesino sea extraditado a Estados Unidos para que lo juzguen las autoridades de esa nación y los restos llevados a Borinquén para una “cristiana sepultura”.
El juez de Atención Permanente de Santo Domingo Este, Bernardo Coplín, dictó una media de coerción de tres meses de prisión preventiva.








