SANTO DOMINGO.— Los estudiantes dominicanos están mejorando, pero todavía tienen dificultades para alcanzar las competencias básicas que PISA considera necesarias para desenvolverse en situaciones cotidianas.
Ese es uno de los principales mensajes que dejan los resultados de PISA 2022, la evaluación internacional de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que mide las capacidades de estudiantes de 15 años en Matemáticas, Lectura y Ciencias.
República Dominicana obtuvo 339 puntos en Matemáticas, 351 en Lectura y 360 en Ciencias, resultados que estuvieron por debajo de los promedios de la OCDE, de 472, 476 y 485 puntos, respectivamente.
Pero detrás de esos números hay un dato que resulta especialmente revelador: solo el 8 % de los estudiantes dominicanos alcanzó el nivel 2 o superior en Matemáticas, considerado por PISA como el nivel mínimo de competencia. En los países de la OCDE, la proporción fue del 69 %.
En otras palabras, alrededor de 92 de cada 100 estudiantes evaluados en República Dominicana quedaron por debajo de ese nivel básico en Matemáticas.
¿Qué significa esto en la vida diaria?
PISA no se limita a comprobar si un estudiante recuerda una fórmula matemática. La prueba busca determinar si puede utilizar sus conocimientos para resolver problemas de la vida real.
En el nivel 2, por ejemplo, un estudiante debe ser capaz de reconocer cómo representar matemáticamente una situación sencilla, comparar alternativas o realizar operaciones básicas aplicadas a situaciones concretas.
Por eso, el resultado plantea una pregunta que va más allá de las aulas: ¿están los estudiantes aprendiendo contenidos o están desarrollando las capacidades necesarias para utilizarlos?
Ciencias fue donde más se avanzó
No todos los resultados son negativos.
Entre 2018 y 2022, República Dominicana mejoró en las tres áreas evaluadas.
En Matemáticas pasó de 325 a 339 puntos; en Lectura, de 342 a 351; y en Ciencias, de 336 a 360 puntos.
El mayor avance se produjo en Ciencias, con un aumento de 24 puntos entre ambas evaluaciones. La OCDE señala que el desempeño promedio del país aumentó en las tres áreas durante ese período.
Esto significa que hablar de un fracaso absoluto de la educación dominicana tampoco reflejaría correctamente los datos.
El país sí avanzó, pero lo hizo desde niveles de desempeño todavía bajos.
Lectura: siete de cada diez estudiantes no alcanzan el nivel básico
La situación tampoco es favorable en Lectura.
El promedio dominicano fue de 351 puntos, frente a 476 de la OCDE.
Además, aproximadamente el 75 % de los estudiantes dominicanos quedó por debajo del nivel 2, lo que significa que solo cerca de una cuarta parte alcanzó ese nivel básico o superior.
El dato adquiere importancia porque la capacidad de comprender textos, identificar información y utilizar lo leído para resolver problemas tiene consecuencias que van mucho más allá de la asignatura de Lengua Española.
Un estudiante puede aprender a leer palabras, pero PISA busca saber si realmente puede comprender, interpretar y utilizar la información que encuentra en un texto.
Ciencias también muestra una brecha considerable
En Ciencias, República Dominicana obtuvo 360 puntos, mientras que el promedio de la OCDE fue de 485.
La diferencia fue de 125 puntos.
Aun así, esta fue el área donde el país mostró el avance más importante frente a 2018.
La OCDE también señala que la proporción de estudiantes dominicanos con bajo desempeño en Ciencias disminuyó en comparación con 2015, lo que apunta a una evolución positiva en esta competencia.
Una comparación que llama la atención en América Latina
Los resultados también colocan a República Dominicana ante un reto regional.
En Matemáticas, solo 8 % de los estudiantes dominicanos alcanzó el nivel 2 o superior. En América Latina y el Caribe, los mejores resultados en este indicador correspondieron a Chile, con 44 %; Uruguay, con 43 %; y México, con 34 %.
República Dominicana quedó en el extremo inferior de la región, junto a países como El Salvador y Guatemala.
En Lectura, el panorama es ligeramente mejor, pero todavía preocupante: alrededor del 24 % de los estudiantes dominicanos alcanzó el nivel básico o superior, frente a porcentajes considerablemente mayores en Chile, Uruguay, México y Costa Rica.
En Ciencias, aproximadamente 5 % de los estudiantes dominicanos alcanzó el nivel 2 o superior, uno de los porcentajes más bajos entre los países latinoamericanos participantes.
¿Influye la situación económica de los estudiantes?
Sí, pero los datos ofrecen un elemento interesante.
En República Dominicana, los estudiantes pertenecientes al 25 % de mayor nivel socioeconómico superaron a los del 25 % de menor nivel socioeconómico por 45 puntos en Matemáticas.
Aunque existe una brecha, esta fue menor que la diferencia promedio de 93 puntos registrada entre ambos grupos en los países de la OCDE.
La OCDE también encontró que alrededor del 13 % de los estudiantes dominicanos desfavorecidos logró ubicarse entre el 25 % de mejor desempeño en Matemáticas, un grupo que la organización considera académicamente resiliente.
Las niñas superan a los varones
Otro dato interesante aparece cuando se comparan los resultados por sexo.
Las estudiantes dominicanas obtuvieron mejores resultados que los varones en Matemáticas, aunque por una diferencia pequeña: 341 puntos frente a 337.
En Lectura, la brecha fue mucho mayor: las niñas alcanzaron 367 puntos, mientras los niños obtuvieron 333, una diferencia de 34 puntos.
El dato muestra que las dificultades educativas no afectan de la misma manera a todos los estudiantes.
El gran desafío: convertir la inversión en aprendizaje
Los resultados de PISA colocan sobre la mesa una discusión que va más allá del dinero destinado al sistema educativo.
La pregunta fundamental es qué está ocurriendo dentro de las aulas y si los recursos están consiguiendo traducirse en mejores aprendizajes.
República Dominicana ha mostrado avances entre una evaluación y otra. Sin embargo, los resultados indican que la mayoría de los estudiantes de 15 años todavía no alcanza las competencias básicas en las tres áreas evaluadas.
Por eso, el reto no parece ser únicamente conseguir que los estudiantes permanezcan en las escuelas, sino lograr que aprendan lo necesario para resolver problemas, comprender información, interpretar datos y aplicar sus conocimientos en situaciones reales.
Los números de PISA 2022 dejan así una doble lectura para el país: hay señales de progreso, pero la magnitud del desafío educativo sigue siendo considerable.











