La Cámara de Diputados aprobó este miércoles en primera lectura, tal como llegó del Senado, el proyecto de ley de Comercio Marítimo de la República Dominicana.
La iniciativa contiene 596 artículos, la cual fue sometida por los senadores Alexis Victoria (María Trinidad Sánchez) y Félix Bautista (San Juan).
El proyecto de ley tiene por objeto regular, dentro del territorio de la Republica Dominicana, los hechos y relaciones jurídicas relativas a las naves marítimas nacionales y extranjeras, así como aquellos que surgen del transporte y demás actividades marítimas para asegurar y proteger los legitimes derechos e intereses de las partes involucradas y a la vez, promover la seguridad y el desarrollo del sector marítimo, la economía y el comercio en el país.
El presidente del hemiciclo, Alfredo Pacheco, resaltó que se aplazaron que el proyecto no se había aprobado en la Cámara de Diputados, debido a que se quería escuchar todos los sectores y se realizaron los ajustes de lugar.
Pacheco sometió al pleno que se aprobara la lectura el informe y se aprobara en primera lectura, con el fin de permitir durante el receso de fin de año, corregir o escuchar cualquier queja o situación que se presente.
El legislador del PRM por el Distrito Nacional definió el proyecto como “extremadamente importante” el cual debe contar con un consenso absoluto.
Jorge Cavoly, presidente de la comisión informó que el Comercio Marítimo en la República Dominicana es de gran importancia, debido a que entre el 80% al 90% de mercancías importadas del país se hacen por vía marítima.
El proyecto indica que es necesario definir una política marítima nacional con una visión integral de Estado hacia el sector marítimo y portuario, dotando al país de un registro de naves marítimas que incentive el crecimiento de la flota nacional, capte el registro provisional de naves de banderas extranjeras y definir las figuras jurídicas que intervienen en el comercio marítimo.
La Ley de Comercio Marítimo posee numerosas ventajas competitivas derivadas de su posición geográfica y su condición de Estado ribereño y archipelágico, por lo que es necesario actualizar su marco jurídico, que le permita explotar estas ventajas y a la vez, responden a la realidad de un mundo globalizado que genera un comercio internacional cada vez más acelerado.








