Estados Unidos volvió a incautar un buque petrolero en el Caribe este viernes, después de haber interceptado a un navío de bandera rusa en el Atlántico y otro con bandera de Camerún frente a las costas de Venezuela.
«No hay lugar seguro para los criminales», fue la advertencia que emitió el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos.
El USS Gerald R. Ford, el mayor portaviones de Estados Unidos, participó en la operación militar en contra de este petrolero con bandera de Timor Oriental, que estaba registrado con el nombre de Olina.
El ejército norteamericano informó que los buques de guerra USS Iwo Jima, USS San Antonio y el USS Fort Lauderdale forman parte del equipo desplegado para realizar estas «aprehensiones» en el Caribe.
Inicialmente, Washington había desplegado estos navíos como parte de una operación enfocada en atacar actividades de narcotráfico.
En las últimas semanas, Estados Unidos ha interceptado varios buques petroleros, que transportaban o han transportado crudo venezolano.
Tras la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para ser juzgado por narcoterrorismo, Donald Trump afirmó que Caracas «entregará» entre 30 a 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, a la vez que prometió que la industria petrolera estadounidense invertirá «miles de millones» en Venezuela.










