SANTO DOMINGO.– República Dominicana está a las puertas de un cambio importante en su mercado de telecomunicaciones. La llegada de la vietnamita Viettel introduce un nuevo competidor en un sector dominado durante años por Claro, Altice y, en menor proporción, Viva.
Pero más allá del anuncio de una nueva compañía telefónica, la pregunta que comienza a tomar fuerza es otra: ¿qué significa realmente Viettel para los dominicanos?
La empresa obtuvo del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) 240 MHz de espectro radioeléctrico en las bandas de 700 MHz, 2.3 GHz y 3.6 GHz, con una concesión de 20 años. La autorización le permitirá construir su propia red y competir en telefonía móvil e internet.
El movimiento adquiere mayor dimensión porque Viettel Global aprobó una inversión de hasta US$560 millones para desarrollar infraestructura de telecomunicaciones y servicios digitales en República Dominicana. Los documentos de la compañía contemplan redes 4G, 5G y futuras generaciones, fibra óptica, centros de datos, computación en la nube y plataformas de pagos digitales.
Es decir, el proyecto va mucho más allá de vender tarjetas SIM.
Un mercado que necesita competencia
Uno de los principales argumentos a favor de la llegada de Viettel es la competencia.
El mercado móvil dominicano está altamente concentrado. Las cifras correspondientes al cierre de 2025 muestran que Claro y Altice concentran más del 97 % de las líneas móviles, mientras Viva mantiene una participación mucho menor.
La entrada de un operador con capacidad financiera para construir una red nacional podría obligar a los actuales participantes a defender sus clientes con mejores ofertas, mayor cobertura, más velocidad y nuevos servicios.
Y ahí podría aparecer el primer beneficio directo para los consumidores.
Más competencia puede significar más opciones.
Un usuario que actualmente tiene pocas alternativas podría encontrarse con nuevos planes de internet, paquetes de datos, servicios empresariales y ofertas combinadas.
Pero hay una advertencia importante: la llegada de un nuevo operador no garantiza automáticamente una reducción de precios.
Viettel tendrá que invertir primero miles de millones de pesos en infraestructura, antenas, fibra, centros técnicos, sistemas informáticos y distribución antes de alcanzar una cobertura capaz de competir de igual a igual con las empresas que llevan décadas operando en el país.
La gran apuesta: construir una red desde cero
Viettel tendrá una ventaja y, al mismo tiempo, un problema.
La ventaja es que podrá diseñar una red moderna sin cargar necesariamente con buena parte de la infraestructura tecnológica de generaciones anteriores.
El problema es que tendrá que comenzar prácticamente desde cero.
Claro y Altice ya poseen redes desplegadas, clientes, tiendas, infraestructura, fibra óptica y presencia comercial en prácticamente todo el territorio.
Viettel tendrá que convencer a los dominicanos de abandonar o complementar servicios que ya utilizan para confiar en una compañía nueva.
Por eso, el verdadero desafío no será conseguir espectro.
Será conseguir clientes.
Y para conseguirlos tendrá que ofrecer algo suficientemente atractivo.
¿Bajarán los precios?
Esta es probablemente la pregunta que más interesa al ciudadano común.
La respuesta todavía no puede darse.
Viettel ha identificado a República Dominicana como un mercado atractivo, entre otras razones, por su estructura de competencia y por el potencial de crecimiento de los servicios digitales. Documentos de la compañía señalan expresamente el interés en un mercado con una estructura altamente concentrada y tarifas de datos relativamente elevadas.
Eso podría anticipar una estrategia agresiva.
Si Viettel entra con precios considerablemente inferiores, Claro, Altice y Viva tendrán que decidir si responden reduciendo tarifas, aumentando beneficios o mejorando sus servicios.
Y esa batalla sí podría terminar beneficiando al consumidor.
Pero también existe otro escenario: que las empresas mantengan precios similares y compitan principalmente mediante cobertura, velocidad, servicios adicionales y fidelización.
En ese caso, la llegada de Viettel produciría competencia, pero no necesariamente una guerra de precios.
La oportunidad tecnológica
Aquí podría estar el mayor beneficio para República Dominicana.
Viettel no pretende limitarse al negocio tradicional de llamadas y datos.
El proyecto contempla infraestructura de fibra óptica, redes 4G y 5G, centros de datos, servicios de nube, ciberseguridad, pagos digitales y otras soluciones tecnológicas.
Esto abre una posibilidad interesante para el país.
República Dominicana aspira a convertirse en un centro regional de servicios digitales. Para lograrlo necesita mucho más que teléfonos celulares: necesita conectividad de alta velocidad, almacenamiento de datos, infraestructura en la nube y capacidad tecnológica para empresas.
En ese escenario, Viettel podría convertirse en un proveedor importante de infraestructura digital.
Empleos y formación tecnológica
Otro posible beneficio está en el empleo.
Una red nacional requiere ingenieros, técnicos, instaladores, especialistas en redes, desarrolladores de software, expertos en ciberseguridad, vendedores y personal administrativo.
Pero el verdadero impacto dependerá de cuánto talento dominicano participe en el proyecto.
El país tendría la oportunidad de negociar alianzas con universidades, institutos tecnológicos y centros de formación para preparar profesionales en telecomunicaciones, inteligencia artificial, redes, computación en la nube y ciberseguridad.
Si eso ocurre, la inversión podría dejar algo más importante que antenas y fibra óptica: capital humano.
El riesgo de que la inversión no produzca el efecto esperado
No todo es positivo.
El primer riesgo es que la inversión anunciada no se traduzca rápidamente en cobertura y servicios competitivos.
Los US$560 millones representan una cifra importante, pero construir una red nacional requiere tiempo y una inversión sostenida.
Además, Viettel tendrá que enfrentar un mercado donde los competidores ya conocen profundamente al consumidor dominicano.
Existe también el riesgo de que la empresa se concentre inicialmente en las zonas económicamente más atractivas, como Santo Domingo, Santiago, Punta Cana y otros grandes centros urbanos.
Si eso ocurre, las zonas rurales podrían tardar más en recibir los beneficios de la nueva competencia.
Por eso, una de las preguntas que deberá hacerse el regulador es sencilla:
¿La llegada de Viettel mejorará la conectividad de todo el país o principalmente la de los mercados más rentables?
Otro punto que no debe ignorarse: los datos
La expansión de las telecomunicaciones también implica una mayor circulación de información personal y empresarial.
Mientras más servicios digitales, pagos electrónicos, nube y centros de datos existan, mayor será la importancia de la protección de los datos y la ciberseguridad.
El país tendrá que asegurarse de que el crecimiento tecnológico vaya acompañado de controles adecuados, transparencia y cumplimiento estricto de la legislación dominicana.
No se trata de desconfiar de Viettel.
Se trata de entender que una infraestructura digital moderna también requiere reglas modernas.
Viettel no llega a un mercado vacío
Otro elemento que deberá observarse es la respuesta de los competidores.
En la misma licitación en la que Viettel obtuvo 240 MHz, Claro Dominicana consiguió 20 MHz adicionales en la banda de 700 MHz.
Eso demuestra que los actuales operadores tampoco están esperando de brazos cruzados.
La entrada de Viettel puede desencadenar una carrera por mejorar redes, ampliar cobertura, incorporar tecnología y retener clientes.
Y, nuevamente, el consumidor podría ser el principal beneficiario.
¿Le conviene a República Dominicana?
Sí, en principio le conviene.
Pero no porque Viettel sea extranjera, ni porque haya anunciado una inversión millonaria.
Le conviene porque introduce un nuevo actor en un mercado altamente concentrado.
La competencia puede generar mejores precios, mayor calidad, más inversión y nuevas alternativas tecnológicas.
Sin embargo, el beneficio no será automático.
Para que la llegada de Viettel realmente le convenga al país, será necesario que la inversión se materialice, que la nueva red tenga cobertura nacional, que existan ofertas competitivas y que el regulador vigile que la competencia sea efectiva.
También será importante que la inversión genere empleos de calidad, formación tecnológica y oportunidades para empresas dominicanas.
El verdadero examen comienza ahora
La adjudicación de los 240 MHz fue apenas el primer paso.
Viettel todavía tendrá que constituir su sociedad en República Dominicana y completar los procedimientos necesarios antes de iniciar sus operaciones comerciales. El proceso establece un plazo de hasta 90 días para formalizar el contrato o la adenda correspondiente.
Después comenzará la verdadera prueba.
¿Podrá construir rápidamente una red nacional?
¿Ofrecerá precios realmente competitivos?
¿Tendrá cobertura fuera de las grandes ciudades?
¿Logrará convencer a millones de dominicanos para cambiar de operador?
¿Generará empleos y conocimiento tecnológico local?
Y, sobre todo:
¿obligará a los operadores existentes a mejorar?
La respuesta a esas preguntas determinará si Viettel termina siendo simplemente otra compañía de telecomunicaciones o si, como espera el regulador, se convierte en el elemento que transforme el mercado dominicano.










