El cambio climático, los cambios provocados por el hombre en la naturaleza, así como los crímenes que perturban la biodiversidad, como la deforestación, el cambio de uso del suelo, la producción agrícola y ganadera intensiva o el creciente comercio ilegal de vida silvestre, pueden acelerar el ritmo de destrucción del planeta.
Por ello, es importante adaptar la realidad a un universo en el que los beneficios empresariales tendrán que unirse a beneficios para el conjunto de la sociedad.
La sostenibilidad, y también la inversión con impacto social, ya no son una elección, sino una obligación, y es el principal reto al que se enfrentan las compañías. Así se desprende de un informe elaborado por LLYC.
Este marco cambiante exige de las empresas una correcta interpretación de las acciones de las diferentes administraciones gubernamentales (anticipación), una adaptación a esta nueva realidad, así como una estrategia de «diplomacia con impacto», con la que poner en valor ante gobiernos y parlamentos las buenas prácticas de las empresas en sostenibilidad y en impacto social.
Riesgos que impactan la sostenibilidad
De hecho, la mayor parte de los riesgos de reputación que impactan en la sostenibilidad de los negocios tienen su origen en conductas corporativas medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG) que defraudan la confianza de las personas en sus diferentes grupos de interés:
Emergencias ambientales: El cambio climático trae consigo consecuencias negativas, en forma de sucesos contra la seguridad y salud de las personas, que exigen planes de contingencia exhaustivos, también de comunicación; y por los cuales, las empresas menos comprometidas frente a este desafío resultan más afectadas en su reputación.











