Por Jesús Antonio Fernández Olmedo
El ser humano ha entrado desde hace algún tiempo en una espiral de obsesión por la «belleza», el cuerpo, los músculos, la salud, «lo bonito» y todo lo que tiene que ver con lo externo sustancialmente.
A la vez que el planeta se deteriora día a día por el uso de contaminantes, coches, cohetes, bombas, energía nuclear, incendios, eliminación de la biodiversidad y etc…
Pero el culto a lo supuestamente «limpio» y «bello» sigue ahí como una forma de ocultar toda la destrucción de lo que es realmente bello y limpio.
¿Qué ocurre con estos niños que juegan y corretean en un río contaminado?
El mejor programa espacial que se puede tener a día de hoy ya que no se dispone de técnica como para hacer esos viajes que tanto contaminan y que no aportan ya nada es proteger nuestro planeta maravilloso en el espacio.
Esta fuga a otros lados no va a funcionar.
Se está vendiendo humo en el mejor de los casos porque, además para otros supuestos programas no tienen presupuestos aprobados.
Todos quieren exhibir el músculo ya sea físico o tecnológico.
Estamos al final de una época y esto ya no da para más.
Lo que ocurre es que el conjunto no parece darse cuenta y sigue adelante porque se lleva una vida pasiva, sin decisiones, mecánica como la tecnología. No hace falta que venga ninguna IA porque el ser humano de hoy ya está robotizado y no cuenta en una vida arrastrada. Sólo padece.
Para compensar su falta de humanidad monta este tipo de shows que ya hemos visto otras veces teniendo en cuenta de que todos los datos reales de la misma no se dan. Me refiero al lanzamiento del cohete.
Miseria humana rodeada de cacharros tecnológicos, todo aparentemente perfecto, mientras la mayoría de la humanidad sufre diariamente para conseguir un dólar. Por no tener acceso a la salud, a una educación de calidad, por no disponer de vivienda digna, por vivir cerca de ríos y lugares con alta contaminación.
Así la naturaleza se va pudriendo, la atmósfera, las estaciones que ya no son como eran y por supuesto las cabezas humanas que ya están altamente trastocadas.
Vivimos un mundo sin humanidad y rodeados de gente maniática.
Nos quieren hacer ver los «avances» maravillosos y bellos de esta sociedad mientras que la violencia ya se ha convertido en algo normal dentro nuestro y afuera. Muchos manicuristas, peluquerías, tintorerías, gimnasios, ropa bonita, coches limpios y bellos, casas bonitas, pero…el fondo del armario está sucio y oscuro.
La necedad campea por campos y ciudades.
La salida de este desastre está dentro de cada uno.











