Las visitas sorpresa que viene realizando el presidente de la Junta Central Electoral (JCE), Román Jáquez Liranzo, a los distintos centros de cedulación del país constituyen una muestra de que dirigir una institución también implica estar cerca de la gente y conocer, de primera mano, cómo se desarrolla el proceso que se lleva a cabo.
Más que visitas protocolares, se trata de recorridos en los que el presidente de la JCE supervisa personalmente el proceso de entrega de la nueva Cédula de Identidad y Electoral, conversa con los ciudadanos y observa el trabajo que realizan los colaboradores responsables de hacer posible que este importante documento llegue a cada dominicano y dominicana.
Un aspecto que merece especial reconocimiento es que, en muchos de estos centros, Jáquez Liranzo ha tenido la oportunidad de entregar personalmente la nueva cédula a ciudadanos que justamente se encontraban allí para recibirla. Ese gesto, aunque pudiera parecer sencillo, tiene un importante significado: coloca al principal responsable de la institución frente al ciudadano, compartiendo directamente la satisfacción de culminar un proceso que representa un paso trascendental para el país.
Estas acciones también envían un mensaje claro al personal que trabaja en los centros de cedulación: el presidente está pendiente del proceso, conoce las dificultades que puedan presentarse y está dispuesto a acompañar de cerca a quienes tienen la responsabilidad de atender diariamente a la ciudadanía.
La renovación de la nueva cédula no puede verse únicamente como un proceso tecnológico o administrativo. Detrás de cada documento hay un ciudadano que merece ser atendido con respeto, eficiencia y dignidad. Por eso, que el presidente de la JCE salga de su despacho y visite de manera sorpresiva los centros donde se desarrolla este proceso es una señal positiva de cercanía, supervisión y compromiso institucional.
La ciudadanía espera resultados, pero también valora que sus autoridades estén presentes. Y en este caso, las visitas de Román Jáquez Liranzo reflejan precisamente eso: un presidente que no solo dirige desde una oficina, sino que también sale al terreno para comprobar personalmente cómo marcha uno de los procesos más importantes que desarrolla actualmente la Junta Central Electoral.











