Según datos citados por el periódico elDinero, el auge del turismo de cruceros ha elevado las estadísticas oficiales de visitantes, aunque su impacto económico real sigue siendo limitado.
Durante la última década, el crecimiento del turismo de cruceros ha sido exhibido por las autoridades como uno de los principales logros del sector turístico dominicano. Aunque el arribo de embarcaciones se registra desde 1994, no fue hasta años recientes cuando esta modalidad comenzó a ganar protagonismo en las cifras oficiales.
El país superó por primera vez los 500,000 pasajeros de cruceros en 2015 y alcanzó el millón en 2017. A partir de entonces, el Ministerio de Turismo empezó a contabilizar a todos los cruceristas como “visitantes”, sin diferenciar entre quienes permanecen a bordo y los que realmente ingresan al territorio nacional.
Esta metodología ha contribuido a inflar la percepción de crecimiento del turismo, pese a que no se especifica cuántos cruceristas generan consumo en la economía local. En los informes oficiales, todos figuran como visitantes, aun cuando una parte significativa nunca desciende del barco.
Sin embargo, estadísticas de la Dirección General de Migración (DGM), citadas por elDinero, revelan una realidad distinta: menos del 97% de los cruceristas que llegan a puertos dominicanos desembarca y realiza algún tipo de gasto en negocios locales.
Entre enero y septiembre de 2025, solo 67,215 pasajeros de cruceros bajaron a tierra, de acuerdo con la DGM. La institución explicó que, aunque estos viajeros realizan un proceso migratorio simplificado, deben pasar por controles para poder ingresar formalmente al país.
Los datos ponen en entredicho el impacto económico real del turismo de cruceros y abren el debate sobre la necesidad de transparentar las estadísticas, especialmente en el contexto de la meta oficial de superar los 10 millones de arribos anuales.











