No toda aquella persona que un presidente de la república nombra en un cargo va con el propósito de trabajar a favor de la institución en la que fue designado, sino que unos van con la idea de ver que pueden conseguir, pero otros, que no son los más, si ocupan el cargo para ayudar a su presidente.
La sorpresa ha sido tan grande que, muchos de ellos han sido destituidos de sus cargos acusados de cometer acto de corrupción.
Otros sin embargo han llegado la posición donde han sido designados a ayudar a gobernar al presidente Luís Abinader, quien desde su campaña electoral promovió la eficiencia y la transparencia en la administración pública.
Quien suscribe, es un asiduo usuario del Metro de Santo Domingo, debido a que resido en Villa Mella y laboro en el Centro de Los Héroes, por lo que no tengo porque transpórtame en mi vehículo.
A raíz de la puesta en servicio de seis vagones en el Metro de Santo Domingo tuve la oportunidad de coincidir a eso de las 6:50 de la mañana, con el director de la Oficina de Reordenamiento del Transporte, Rafael Santos Pérez quien estaba en una de las escaleras de la Estación Mamá Tingo, observando el funcionamiento del servicio que ofrece la institución.
“Tu sabe, aquí estoy observando como es que está funcionando el servicio, luego que entraran en funcionamiento los seis vagones del Metro” me dijo el funcionario, que vestido de paisano pasaba desapercibido.
Pero debo decirle que a partir de que el funcionario se apersonó a comprobar el funcionamiento de la parada de mayor tráfico de personas, todo ha cambiado en ella.
Las escaleras eléctricas, que antes se mantenían apagadas, solo por el capricho de quienes las manejan, lo usuario las están utilizando y jamás se han dañado.
Si todos los funcionarios hicieran algo parecido a lo que han hecho Rafael Santos Pérez de la Opret, el país estuviera en otras condiciones y la imagen del gobierno que encabeza Luís Abinader fuera otra.
A veces algunas instituciones públicas no funcionan a la perfección, no es por falta de recursos económico ni humano, sin por la falta de capacidad de quien la dirige.












