Por Dr Juan Salas
Hace un año comenzó uno de los procesos más difíciles de nuestras vidas. Han sido 365 días de pruebas físicas, emocionales y espirituales; días que nos han enseñado el verdadero significado de la fortaleza, la paciencia y la fe.
En este camino no hemos estado solos. El amor y el respaldo incondicional de nuestra familia han sido fundamentales para mantenernos de pie y continuar avanzando.
Nuestra gratitud, primero a Dios, quien nos ha sostenido en cada momento; y también a nuestro extraordinario equipo de médicos, cirujanos y oncólogos, que con profesionalidad, entrega y apego a los protocolos han sido parte esencial de esta batalla.
Hoy, 365 días después, seguimos aquí. Más fuertes, más agradecidos y con la esperanza intacta. Cada día nos sentimos mejor y continuamos preparados para enfrentar los retos que vengan.
De esta experiencia nos queda un mensaje que queremos compartir: la prevención salva vidas. Escuchemos nuestro cuerpo, realicemos nuestros chequeos a tiempo, cuidemos nuestra salud y nunca perdamos la fe.
Seguimos adelante, un día a la vez.
*Gracias, Dios, por permitirnos continuar esta historia.











